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Los Cabos, B.C.S. México

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Las cocinas y hornos solares son sencillas aplicaciones que aprovechan la energía del Sol para cocinar alimentos. Se basan en un recipiente aislante que acumula por efecto invernadero la radiación solar, en el caso de los hornos, o que recibe y concentra esta misma radiación en un punto focal donde se coloca el recipiente, en el caso de las cocinas solares parabólicas.

 

¿Para qué sirven?

Las cocinas y hornos solares son ideales para preparar alimentos, pasteurizar agua, esterilizar material quirúrgico, reducir la presión sobre el bosque y la biomasa, prevenir la erosión y desertización, favorecer la libertad y educación de las mujeres y los niños... Para todo ello un único requisito: disponer de radiación solar, algo muy abundante y accesible en la gran mayoría de las zonas del planeta.

 

¿Por qué utilizarlas?

Por solidaridad, por necesidad ante la crisis de la leña, por compromiso con la implantación de las energías limpias y renovables en todas las sociedades.

Hay 2 grandes escenarios donde las cocinas y hornos solares son de gran ayuda, el principal es para los más de 2.000 millones de seres humanos que utilizan la leña como combustible y que en muchos casos es ya escasa y cada vez de más difícil acceso. El otro escenario es en nuestros países desarrollados, donde, a pesar de disponer de fuentes de energía abundantes y distribuidas, contribuimos con su utilización al cambio climático y al expolio de recursos naturales. La cocina solar representa una oportunidad solidaria, práctica y sabrosa para participar de los caminos hacia la economía solar y ecológica.

Tipos de cocina solar


• De concentración. Se basan en la concentración de la radiación solar en un punto, típicamente a través de un reflector parabólico. En dicho punto se coloca la olla que cocinará los alimentos. Generan altas temperaturas y permiten freír alimentos o hervir agua. Son particularmente peligrosas al usuario si no se tiene cuidado y es necesario usar protección adecuada.


• De Horno o caja. El horno o caja solar es una caja térmicamente aislada, diseñada para capturar la energía solar y mantener caliente su interior. Los materiales generalmente son de baja conducción de calor, lo que reduce el riesgo de quemaduras a los usuarios y evita la posibilidad de incendio tanto de la cocina como en el lugar en el que se utiliza. Además los alimentos no se queman conservándose así su sabor y valor nutritivo.

 

Deben usarse materiales ligeros, resistentes, livianos y plegables. Por lo tanto se pueden diseñar hornos solares portátiles, con dimensiones y forma que permitan que los procesos de guardado, armado, desarmado y traslado se efectúen de forma cómoda, simple y práctica.

Ventajas de tener una cocina solar

 

• Facilidad de uso.
• No contaminan, son muy ecológicas.
• No necesitan electricidad, ni combustible.
• Fomenta el uso de energías renovables.
• Se economiza en cuanto a dinero utilizado en la cocción de alimentos.
•La tecnología y conocimientos necesarios de fabricación es muy accesible.
• Existe alta disponibilidad de los materiales de fabricación.
• Los materiales de fabricación son económicos.
•Como frecuentemente los materiales de fabricación son sintéticos e impermeables, la cocina solar presenta un alto grado de limpieza.
•Es una buena solución en lugares donde el clima permite su uso cotidiano.
•Es un beneficio en países y sitios donde los recursos energéticos para cocinar son escasos o de costos demasiado altos.

Materiales de fabricación de una cocina solar

 

Las cocinas tipo caja, están fabricadas a partir de varios materiales. Cada uno de ellos presenta ventajas y desventajas de rendimiento y/o economía. A continuación un pequeño detalle de los materiales que se pueden usar:


• En la estructura
Se necesitan materiales estructurales para que la caja tenga y conserve una configuración y una forma dada, y sea duradera por mucho tiempo. Los materiales estructurales incluyen cartón, madera, madera prensada, mampostería, bambú, metal, cemento, ladrillos, piedras, cristal, fibra de vidrio, cañas tejidas, caña de indias, plástico, papel maché, arcilla, tierra compactada, corteza de árbol, telas aglomeradas con goma de pegar u otros materiales. A no ser que se use una cocina que vaya a estar donde llueva, el cartón será más que suficiente. El cartón es muy manejable y soporta muy bien el calor. El papel se quema aproximadamente a 200 °C (415º F) y una cocina no alcanzará tal temperatura.


• El aislante térmico

A fin de que la cocina alcance en su interior temperaturas lo suficientemente altas para cocinar, las paredes y la base de la caja deben tener un buen valor de aislamiento (retención de calor). Cuanta menos pérdida de calor haya en la base de la caja, más altas serán las     temperaturas de cocción. Se pueden aislar las paredes con diferentes materiales. No se recomienda el uso de la fibra de vidrio o del StyroFoam (esponja artificial) ya que desprenden gases tóxicos cuando se calientan. Los materiales naturales tales como el algodón, la lana, las plumas, o incluso el papel de periódico arrugado funcionan bien. Hay gente que prefiere dejar un hueco vacío, poniendo una capa de cartón ondulado como aislamiento. Esto hace que la cocina sea mucho menos pesada, y parece que funciona. La mayor parte del calor que se pierde en una cocina solar se produce por el cristal, o plástico (ventana), y no por las paredes. Esta es la razón por la cual unos cuantos puntos de pérdida de calor no afectan la eficacia ni la temperatura de una cocina solar.

 

• En la ventana
Una superficie de la caja debe ser transparente y encararse al sol para suministrar calor vía efecto invernadero. Los materiales vidriados más comunes son el cristal y el plástico resistente a altas temperaturas como las bolsas para asar que se usan en las cocinas. Se utiliza doble vidrio, bien de cristal o de plástico para influir tanto en la ganancia como en la pérdida de calor. La gente, generalmente, dice que el vidrio funciona hasta un 10% mejor que el plástico. Y hay razones para creer esto, ya que en condiciones de viento, el vidrio no deja soltar tanto calor como el plástico. El plástico, por el contrario, es recomendado ya que es mucho menos frágil, fácil de transportar y funciona
perfectamente. Un plástico fácil de obtener es el de las bolsas de plástico para hornos. Estos generalmente están de venta en supermercados. Hay muchos otros productos que también pueden funcionar, como el Plexiglás.


• Los recipientes de cocina
Para los recipientes lo ideal es usar los de color oscuro, de poco peso y poco profundos (un poco más profundos que la comida que va a ser cocinada en ellos). Las sartenes de metal parece ser que son mejores. Los típicos depósitos brillantes de aluminio, pueden pintarse de negro
o volverlos negros mediante el fuego y el calor.

El primer factor a tener en cuenta para cocinar con una cocina solar es que no hay que ser impaciente
 

Los tiempos de cocción de los alimentos en este tipo de cocina vienen a ser el doble que los de una normal, de gas o eléctrica. Hay que empezar a cocinar temprano para que los alimentos estén preparados a la hora de comer. Está claro que no podremos comer a la una, pues las mejores horas para cocinar están entre las 12 y las 4 de la tarde. A la hora de cronometrar los tiempos de cocción se descontarán los períodos nublados, ya que con nubes la cocina no recibe apenas radiación solar y la cocción se ralentiza. Debemos elegir un lugar adecuado para colocar nuestra cocina solar. Esto es, donde no se proyecten sombras en el tiempo en que vamos a usarla. Además es necesario evitar, en la medida de los posible, el viento. Esto se logra acercando el cajón a un lugar abrigado. (Una pared o un muro). Tendremos que ajustar la inclinación del reflector de manera que proyecte la luz solar al interior del horno. Ya apreciaremos al moverlo que el interior se ilumina más o menos. Si vamos a estar cerca de la cocina, habrá que reorientar el reflector aproximadamente cada 15 minutos.